Escrito por René Calsín Anco.

En estas últimas semanas nuevamente se ha puesto en tapete la paternidad de algunas danzas altiplánicas, caso de la Morenada, la Diablada y los Caporales.

NECESARIA RETROSPECCIÓN
Los primeros pobladores altiplánicos (cazadores, recolectores y pescadores) nos dejaron varias danzas. Después los agricultores y pastores, particularmente los de habla puquina, los que forjaron las culturas Qaluyo, Pukara y Tiwanaku, crearon innumerables danzas. Entre los legados de la cultura Pukara tenemos al Puli Puli y a los Pujllay y las Anata, estas últimas danzas son conocidas como carnavales. De esos tiempos, también son los Sikuris. Con los reinos aimaras aparecieron las danzas guerreras, caso de la Qawa o Qashwa, la Wifala y la Qajcha. Durante el Tawantinsuyo la principal concentración religiosa y ferial se cumplía en Copacabana; en el primer tramo de dominio inka Hatunkolla hacía de capital del Qollasuyo y en el segundo tramo, Chucuito; por entonces, los pobladores del Qollasuyo ostentaron la primacía dancística y musical en el Tawantinsuyo; las principales festividades se realizaban en la capital del Qollasuyo y en Copacabana. De manera que la abrumadora mayoría de las numerosas y atractivas danzas altiplánicas que hoy las apreciamos en los carnavales y las festividades, las llamadas autóctonas, son de factura prehispánica. Han sobrevivido con algunos cambios en coreografía, música y vestuario.

SUPERVIVENCIA DE DANZAS
Durante la colonia, a pesar de la política de adoctrinamiento que se sustentaba en la extirpación de idolatrías, sobrevivieron numerosas danzas. Cabe recordar que los españoles se empeñaron en desaparecer danzas en Copacabana y con menor entusiasmo en el resto del altiplano y el virreinato del Perú, en donde muchas de ellas se mantuvieron vivas, particularmente de zonas altas y menos vulnerables. En 1621 Alonso Ramos Gavilán advertía que los hispanos "an procurado siempre desterrar de sus fiestas [de los naturales] sus enfadados atambores... no consintiéndolas estos de Copacabana, ni los bayles de sus antepasados... los bayles de sus antepasados, que tan vivos los tienen los del Pirú".

DANZAS DE ORIGEN COLONIAL
Algunas de las danzas, aquellas clasificadas como de "trajes de luces", caso de la Morenada, la Diablada y los Caporales tienen sus antecedentes en los siglos de dominación colonial. Por entonces, los pocos esclavos negros que moraban en el altiplano se conjuncionaron con los naturales para dar lugar a una nueva expresión dancística, la danza de los MORENOS. Esta danza, practicada fundamentalmente por esclavos y acompañada por grupos de sikuris, en sus orígenes estuvo asociada a la minería, principal actividad de los años coloniales. Hacía de escenario de los Morenos el hoy altiplano peruano y la actual Bolivia.

DELIMITACIÓN DE FRONTERAS
La delimitación de la frontera entre Puno (como departamento del Perú) y la república de Bolivia ocurrió en 1825. En los años previos a esta delimitación jurisdiccional, a la actual república boliviana se la conocía como Alto Perú, porque formaba parte del virreinato del Perú y se encontraba a más de 3800 m.s.n.m. Esta frontera se estableció cuando las expresiones dancísticas predecesoras de las danzas que hoy se encuentran en disputa de paternidad se practicaban en todo el altiplano, es decir en la hoy región Puno y en territorio boliviano.

PRIMACÍA DE LOS MORENOS
En la república continuó la práctica de la danza de los Morenos, sin la presencia de los negros, por ser adaptada por grupos de naturales o mestizos; la parte musical seguía a cargo de los Sikuris. En la primera mitad del siglo pasado, los Morenos se entronizaba como la principal danza en la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno y en otras fiestas patronales de la hoy región Puno, caso de la Festividad de Nuestra Señora de las Mercedes de Juliaca. A esta expresión dancística también se la denominaba Siku Moreno o Pusa Moreno, o simplemente "Sikuris", pero no debemos confundirla con los verdaderos grupos de Sikuris.
En la ciudad de Puno, mientras los Morenos se constituía en la danza emblemática de la fiesta patronal puneña, en los carnavales hacía de danza insignia la Pandilla Puneña. En 1913, J. Víctor Neira reseñaba detalles de la principal danza de la Festividad de la Virgen de la Candelaria, en estos términos: "Morenos... Una docena de indígenas, ataviados de casacas recamadas de oro y plata, pantalón corto y turbante ó chambergo guarnecido de plumas, resaltan entre la multitud con sus colores chillones y el ruido monocorde de las zampoñas y de los tamboriles... danzan un baile grotesco, ritmando el cuerpo al compás de una matraca que agita... Celebran la festividad religiosa de la Virgen, la Patrona del pueblo". De esta reseña, destacamos que en la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 1913, los danzarines de los Morenos portaban una matraca.

DE LOS MORENOS A LA MORENADA
En el segundo lustro de los años cincuenta del pasado siglo, los Morenos devinieron en Morenada, cuando los grupos de Sikuris fueron reemplazados por las bandas y cuando se hicieron algunas mejoras en el vestuario. En esa transformación se contó con influencia boliviana.
En Puno, entre los últimos conjuntos de Morenos se cuenta a la Comparsa Unión Puno y a los Morenos de Orkopata, y entre las primeras morenadas, que aparecieron hace medio siglo, a la Morenada Orkapata y a la Morenada Chulluni. La Confraternidad Morenada Orkapata simboliza el paso de los Morenos a la Morenada; puesto que en junio de 1955 los Morenos de Mañazo se desprendía de Sikuris Mañazo; en la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 1956, participaban ambos conjuntos de manera independiente; en 1957 los "Morenos de Mañazo" adoptó el nombre de Morenada de Mañazo y, poco tiempo después, el de Morenada Orkapata.

DE LOS DIABLOS Y ÁNGELES A LA DIABLADA
El diablo es un personaje tanto de danzas andinas como de europeas. Este personaje formaba parte de numerosas danzas puneñas. En 1928, Juan Alberto Cuentas hacía notar que el diablo "ocupa sitio preferente: en el Ttintihuaca, el Lanlaku, en Los Cintakana... también en los SICURIS, los diablos son la nota predominante". Así, por esos años, el diablo y el ángel formaban parte de los personajes de los Morenos. En la tercera década de la centuria pasada los diablos y ángeles empezaron a desprenderse de sus danzas originales para generar nuevas danzas independientes. Al respecto es ilustrativa la información suministrada por el El Eco de Puno sobre la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 1921: "cinco comparsas de indios disfrazados de toreros, morenos, ángeles, diablos y llameritos, precedían a la procesión". Otra información periodística de 1954, da cuenta de la participación de: "Diablos, llameros y otros bailes".
Hace medio siglo era notoria la presencia del diablo y de personajes afines en los Morenos. Así, en 1955, de Sikuris Mañazo se informaba: "Mañazo con toda la gama de disfraces de diablos caporales -de siete cabezas- chinas, diablos, chunchos, osos, negros, viejos, mexicanos, etc.".
Años después, las agrupaciones de ángeles y diablos se recrearon en la Diablada. En esa recreación, no estuvo ausente el ingrediente boliviano. En la parte musical, el siku cedió el paso a los instrumentos de bronce.
La Diablada Bellavista y la Diablada Porteño fueron las primeras en intervenir en la Festividad de la Virgen de la Candelaria, en los años sesenta de la centuria anterior.
Así como de los Morenos se recreó la Morenada, de los Diablos y los Ángeles la Diablada; de similar manera de Llameros y Kullawas (danzas prehispánicas) resultaron la Llamerada y la Kullawada.

INNOVACIONES Y NO CREACIONES
Los cambios en la parte musical (los bronces por el siku) y la estilización en el vestuario, son innovaciones y no creaciones. Por tanto, la participación en estos cambios no da derecho a una paternidad exclusiva de una danza, como lo están sustentando algunos ciudadanos bolivianos. Además, en esas innovaciones no sólo participaron bolivianos sino también peruanos, particularmente puneños, porque las innovaciones ocurrieron en Perú y Bolivia.

LOS CAPORALES
Es una danza recreada recientemente en Bolivia, apenas cuenta con algo más de tres decenios de existencia. Para su recreación se apeló a tres danzas afroaltiplánicas creadas en el período colonial, a una danza boliviana: la Saya, de las Yungas; a una danza peruana, creada en Yunguyo: el Tundique; y a los Negritos, de origen altiplánico en general, puesto que se practicaba en la región Puno y en el altiplano boliviano. La Saya es ejecutada por negros, en cambio, el Tundique y los Negritos por aimaras.
Sobre el Tundique, en 1928, Emilio Romero apuntó: "Tundiquis... de factura colonial. Los danzarines son parejas de hombres entre los que uno de los indios se disfraza de zambo y mulato y caminan al son de una gaita hecha de un pinquillo y una vejiga inflada". En 1934, en el Certamen de Música y Bailes Regionales que se llevó en la ciudad de Puno, intervenía los Negros del distrito de Chucuito.
En 1976 ingresó a la región Puno la danza de los Caporales, cuando Los Urus del Gran Poder de La Paz participó en Juliaca, con ocasión de las Bodas de Oro de la creación de la provincia de San Román. Esta danza apareció con el nombre de Tuntuna. Entre los primeros conjuntos de Tuntuna de Puno y Juliaca, se cuenta a: Centro Folklórico Tuntuna Juventud Universitaria, Caporales de la Tuntuna del Barrio Miraflores, Tuntuna del Centro Folklórico de Danzas Juliaca, Tuntuna Cordillerano, Caporales de la Tuntuna Señor de Qoyllor Ritti, Reyes de la Tuntuna Brisas Porteñas, Caporales de la Tuntuna del Barrio Huáscar y Caporales de la Tuntuna Pioneros del Mañana.
Ni la danza de los Caporales, que se creo en Bolivia, tiene exclusividad en su paternidad, puesto que para su recreación, reiteramos, se apeló a tres danzas, una de ellas es netamente de origen peruano, el Tundique.

PRIMACÍA DANCÍSTICA DE PUNO
En 1934 el artista y escritor cusqueño Darío Eguren de Larrea expresaba: "Puno constituye la riqueza musical y coreográfica mayor de América" y, en 1967, el notable narrador José María Arguedas escribía: "No creemos que exista en América un acontecimiento comparable, en cuanto a danzas y música, como la fiesta de la VIRGEN DE LA CANDELARIA".

INTERPRETACIONES PERUANAS
No sólo hay controversias de paternidad en las danzas, sino, también en música, puesto que muchas interpretaciones musicales peruanas son pirateadas y asumidas como bolivianas. Un caso ilustrativo es la canción Ojos azules. Los bolivianos, además de utilizar canciones peruanas, apelan a algunas danzas nuestras para recrearlas.

A MANERA DE CONCLUSIÓN
Son numerosas las danzas altiplánicas. En la región Puno hay mayor variedad que en el altiplano boliviano, por la gran tradición dancística y musical que ostentamos. Son pocas las danzas que tienen por escenario a Puno y a la república boliviana, sin embargo, son advertibles los matices o las variantes que existen, estas diferencias las apreciamos claramente en la diablada puneña y la diablada boliviana. En el desarrollo de estas danzas se contó con aportes de peruanos y bolivianos.
En suma, consideramos que muchas danzas altiplánicas, caso de los que se encuentran en debate, tienen un origen común, por tanto la paternidad es mutua, tanto del Perú como de Bolivia.

Escribe: René Calsín Anco en:  http://www.andino.pe/